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RELATOS DEL COVID

Tras la noticia del primer caso de covid en El Salvador, diversas organizaciones unieron esfuerzos para recopilar memorias del año en que todo cambió.

El primer caso de COVID-19 en El Salvador se registró el 18 de marzo de 2020. Llegó de manera tan inesperada que revolucionó nuestro mundo y la forma en que estábamos acostumbrados a vivir.

Durante el tiempo de cuarentena que se avecinó tras la noticia, diversas organizaciones unieron esfuerzos para recopilar historias del año en que todo cambió. Este repositorio nace con el fin de reflexionar acerca de las experiencias cotidianas que nos vimos obligados a enfrentar y el impacto que causó en nosotros.

“Memorias de Pandemia” es una iniciativa que integra colecciones creadas por ConTextos, el Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV), el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) y por este espacio.

Te invitamos a explorar cada uno de los formatos que retratan las múltiples miradas y testimonios de una sociedad conmocionada y resiliente.

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Colaboraron en esta colección

CONTENIDO SUGERIDO

RELATOS DEL COVID

LA GUERRA CIVIL EN NICARAGUA, MEMORIAS DE SUS PROTAGONISTAS.

Autor: Instituto Interdisciplinario de Ciencias Sociales de la UCA (Nicaragua)

La guerra civil en Nicaragua es el conflicto bélico más reciente del país centroamericano, sin embargo, es un pasado al que la mayoría no quiere acercarse ni rememorar.

Más de tres décadas después, un nieto y lector, interesado en el pasado bélico de su país, decide explorar la guerra desde las voces de su abuela, una campesina que vivió en medio del conflicto, y de un escritor que fue soldado.

Créditos: Luis Reyes Zeledón (narrador del espisodio), Juan Sobalvarro (protagonista), Mita (protagonista), editado por Roberto Maján y coproducido por Manu Tomillo.

RELATOS DEL COVID

En la primera línea de fuego

Estar en la primera línea de atención a la pandemia no es un reto fácil para nadie. En aquellos días en los que apenas iniciaba la cuarentena, conversamos con tres profesionales de la salud. Esto es lo que ellos tenían para compartir con el resto del mundo.

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Tejiendo redes de solidaridad

Fuente: centro cultural de españa

¿Cómo reacciona un líder comunitario ante un hecho inesperado para organizarse? Rolando, Karen y Valentina, tres activistas sociales de diversos contextos, nos comparten sus vivencias durante los primeros meses de la pandemia. Escuchemos este pódcast que refleja la resiliencia de sus narradores y la importancia de tejer redes de solidaridad.

 

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Emprendiendo desde la tormenta

Fuente: centro cultural de españa

¿Qué va a pasar? ¿Cuándo voy a volver al trabajo? ¿Las cosas volverán a la normalidad? Estas son solo algunas de las preguntas que seguramente muchos se hicieron cuando les invadió la incertidumbre como consecuencia de la pandemia. Algunos emprendieron y otros se vieron obligados a reinventar sus ideas de negocio. En este episodio conocerás a Julia, Rodrigo y Eddy.

Espacio de Memorias · Emprendiendo desde la tormenta

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Ven y te cuento Cap.1 : “La voz de la docencia”

Fuente: Contextos

En 2020 el mundo cambió para todos. Los maestros y estudiantes no fueron la excepción. Escucha el primer episodio de este pódcast creado por ConTextos El Salvador con el fin de reflexionar acerca de los retos que enfrentaron los docentes durante la cuarentena.

Créditos:

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RELATOS DEL COVID

De la pandemia a la esperanza

Fuente: Museo de la Palabra y la Imagen.

Este archivo documental -impulsado por el MUPI- capta una etapa de incertidumbre sin dejar a un lado la cotidianidad de las y los salvadoreños. Toda esta selección de memorias en su conjunto recogen sentimientos, valores y reflexiones sobre este periodo histórico de cambios trascendentales para la sociedad.
Te compartimos una pequeña muestra de esta colección:

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RELATOS DEL COVID

El Tiempo es una Imagen Indescifrable

Fuente: Centro Cultural de España en el Salvador.

El 2020 sin duda pasará a la historia por ser el año de la mayor pandemia mundial de las últimas décadas. Esta ambiciosa exposición digital nace desde el Centro Cultural de España en El Salvador y conjuga, a través de la fotografía, las miradas, sentimientos y percepciones de artistas, ciudadanos y ciudadanas de toda Iberoamérica con respecto a la pandemia que lo cambió todo. Te invitamos a navegar por cada uno de sus capítulos.

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RELATOS DEL COVID

La Pandemia 2020

Fuente: Museo de la Palabra y la Imagen.

Ese día todo se detuvo de repente, aquella actividad frenética que era nuestro estilo de vida se vio disminuida, se hizo el silencio y el miedo empezó a permear el ambiente. Más allá del berenjenal político, la cuarentena para mí significó por un lado el desempleo y por otro el sagrado descanso que tanto necesitaba.

Inicié el 2020 con la angustia y la tristeza de tener a mi madre ingresada en el hospital general del Seguro Social a causa de un ACV Isquémico sufrido el 26 de diciembre de 2019, que la dejó parapléjica y sin habla, el 70% del lóbulo izquierdo de su cerebro estaba dañado por la falta de oxigeno. No tuve tiempo, ni capacidad física, mental, ni emocional para enterarme oportunamente de la pandemia, así que la cuarentena me tomó desprevenida, aunque no sin provisiones porque si algo aprendí durante los años de la guerra en nuestro país, fue a tener mi alacena con un mínimo de suministros para cubrir cualquier emergencia; además, el hecho de vivir sola también te obliga a estar preparada para enfrentar cualquier contingencia. Aún así, salí al siguiente día del anuncio de la cuarentena para aprovisionarme y estar lista para un periodo más largo.

A medias, me había enterado de que en China había surgido un nuevo virus, que ya estaba contagiando a un buen número de personas alrededor del mundo. Al principio estaba esperando que los noticieros anunciaran que todo había sido una broma, un plan piloto, un simulacro de emergencia mundial, porque no podía creer lo que estaba pasando, era inverosímil, sin embargo, cuando empecé a ver la cantidad de muertos en Italia y luego en España, pensé que no podían estar bromeando con la muerte de tanta gente; esto es real, pensé. Como lo expresó uno de mis hermanos, la realidad había superado la ficción.

Durante los primeros días continué avocada a suplir las necesidades de la casa de mis padres, luego me llegó la fiebre de la limpieza, ordené las macetas y jardines, cociné y aprendí a hacer mis propias tortillas, hasta que sufrí una crisis por agotamiento físico y emocional, estaba quemada. Inicié un proceso de reflexión sobre lo que había sido mi vida hasta ese momento, mi rol en el grupo familiar, las cargas que había asumido sin corresponderme, las causas de ese comportamiento.

Desde finales del 2018 ya había iniciado un periodo de reflexión sobre mis treinta y cinco años de vida laboral, qué me había dejado cada uno de mis empleos, qué lecciones podía aprender de esas experiencias que me hicieran crecer como profesional para finalmente
determinar cómo quería continuar en los años siguientes; pero ahora mis reflexiones se referían a mi vida completa. Me sentía nerviosa por la pandemia, intenté relajarme y quise aprovechar el impasse para encontrar un momento que me permitiera descansar, y aunque lo intenté, no pude hacerlo, me sentía atada a tantas responsabilidades,
físicamente, sentía un dolor en los hombros, el cuello y empecé a preguntarme por qué no podía estar en paz; ¿por qué, si tenía todas las condiciones para disfrutar de un merecido descanso, en un espacio adecuado creado por y para mí, no podía hacerlo?
Pasé varios días pensando, analizando, cuestionando, hasta que fui encontrando las respuestas; fue doloroso descubrir algunas de ellas, la inmadurez de nuestros padres nos hace asumir roles en el grupo familiar que no nos corresponden, como hijos, como niños o adolescentes, y a medida que el tiempo avanza los naturalizamos, los normalizamos hasta que acaban con nosotros.

Conforme fui cayendo en la cuenta de muchas cosas que estaban desordenadas en mi vida y comprendiendo las razones por las cuales había llegado a esos extremos que me estaban acabando y me habían llevado al síndrome de “quemado”, me fui sintiendo mejor, más a gusto y sin culpa; ya estábamos terminando el mes de abril cuando me di permiso de descansar, logré hacerlo, necesité varios días, quizás más de una semana de descanso hasta que me sentí mejor, incluso de humor. El haber retomado actividades que disfruto y me relajan como la jardinería, la cocina, la lectura, mi caminata, aunque fuera al interior de mi casa, me permitieron reflexionar e ir esclareciendo mi mente, pero sobre todo fue el sueño lo que me trajo mayor paz.

Entendí que no puedo ir en contra de mi misma, debo aprender a poner límites, y que, aunque me plantara al lado de la cama de mi madre, sin comer ni dormir hasta entregar mi vida por ella, eso no la salvaría de su propia muerte y destino. Cada uno de nosotros enfrenta y vive las experiencias que sean necesarias para su crecimiento personal, recordé haber leído en algún libro que la enfermedad puede ser un camino de aprendizaje, de crecimiento y hasta una forma de purificación del alma antes de partir y dejar esta existencia.

Me convencí de que tengo derecho a disfrutar lo que tengo, fruto de mi propio esfuerzo, he trabajado desde los dieciocho años, justo al graduarme del bachillerato y aunque siempre he intentado hacerlo con la mejor de mis actitudes, con agradecimiento y como una oportunidad de desplegar mis habilidades al servicio de la organización que me contrata, debo decir que he aguantado el genio de cada jefe, lidiado con compañeros de trabajo, sobrevivido a conspiraciones organizacionales, luchas de poder y tantas otras
desventuras propias de los ambientes laborales, para tener lo que tengo, tan bonito, sencillo, simple, pero sobretodo creado para mí, de acuerdo a mis necesidades y gustos, 
¿Por qué no iba a disfrutarlo?

Comprendí que mis hermanos, mis padres y yo, formamos una familia, pero cada uno de nosotros tiene su propio camino de vida del cual es responsable, en ese sendero personal hay lecciones que aprender. Cada uno debe asumir las consecuencias de sus actos, de sus
decisiones; podemos ayudarnos entre nosotros, pero no recorrer el camino por el otro, eso no es posible. Así que empecé a reconocer mis límites, a distinguir cuáles son mis verdaderas responsabilidades, comprendí que tengo una vida propia a pesar de que no tuve descendencia, soy responsable de mi misma, tengo sueños todavía, proyectos personales que me llenan el alma, tengo muchas cosas por hacer que debieran ser mi prioridad. Necesitaba generar un equilibrio en mi vida.

A partir del momento en el que tuve claridad, empecé a tomar decisiones, ya estábamos finalizando el mes de mayo. Compartí mis sentires con mi hermano mayor, quien me ayudó a desahogarme, a dilucidar lo que debía hacer, lo que tenía que aprender. Su guía y
apoyo fueron determinantes para continuar en este proceso de transformación.
Aunque hice una pausa debido a la llegada de la Tormenta Amanda, los cambios en mi vida ya habían empezado.

La cuarentena ya no se prolongó después del 14 de junio, pero ya había vivido mi retiro espiritual obligatorio, he aprendido mucho, tengo mayor claridad y entusiasmo para seguir adelante. Reconozco mis límites como ser humano y estoy en camino de ordenar mis prioridades para hacer lo que tengo que hacer en el tiempo que me queda en este hermoso planeta. Sé que no será fácil, necesitaré paciencia y comprensión para conmigo misma, mucha fortaleza y fuerza de voluntad, pero confío en poder contar con ello.

A mi edad, uno desea compartir con las nuevas generaciones todo lo aprendido y así sentir que ha valido la pena el caminar; como en el atletismo, que el recorrido de uno sirve para el siguiente que lo releva.

La llamada cuarentena, me sirvió para hacer un alto en mi vida, reflexionar, descansar y tomar decisiones importantes que me permitirán continuar en la vida de manera más ligera, dejando atrás las cargas que no me corresponden y asumir mis verdaderas
responsabilidades.

San Salvador, 17 de junio de 2020.
Rebeca Huezo
rebecahuezo@gmail.com

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RELATOS DEL COVID

Sin cruzar la Puerta

Fuente: CONTEXTOS

Esta colección de memorias -impulsada por ConTextos El Salvador- nos ayuda a entender la escritura como un mecanismo para liberar los sentimientos que afloran en un período de incertidumbre.

“Sin cruzar la Puerta” nació en marzo de 2020 como una invitación a compartir historias desde el encierro y así reducir las distancias. Más de 100 historias fueron recibidas, ahora son un libro del cual comparten 8 de ellas.

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Resiliencia

Fuente: Museo de la Palabra y la Imagen.

Ayer dormir era casi imposible

la lluvia caía torrencialmente en los techos de las casas

los tlacuaches chillaban en el tejado

y un llanto de un recién nacido se escuchaba a lo lejos

Ayer dormir era casi imposible

la enfermedad cubría nuestros catorce departamentos

la zozobra inundaba nuestro espíritu

y el pánico aterraba los sentidos.

Ayer dormir era casi imposible

un pensamiento hacia los maestros me mantenía despierta

un pensamiento hacia los médicos y voluntarios

un pensamiento hacia el enfermo desconocido.

Ayer dormir era casi imposible

un acontecimiento que canceló bodas y viajes

que canceló graduaciones y cumpleaños

que eliminó hasta los funerales.

Ayer dormir era casi imposible

porque la ansiedad se perpetúa más cada día

y la incertidumbre es tan asesina como la enfermedad

porque somos muertos en vida en una ciudad fantasma.

Ayer dormir era casi imposible

y quizá mañana también lo sea, incluso el día después de mañana

pero la resiliencia nos devuelve a la vida

a un futuro sin tinta escrita.

La esperanza no caduca

no se cancela el amor ni la ternura

ni los sueños ya escritos

ni el mañana que a todos nos aguarda.

 

Fátima Chiquillo

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Voces Mayores

Fuente: Centro Cultural de España

Poco sabemos sobre cómo nuestros mayores atraviesan esta pandemia. Por eso, el CCESV y el equipo de Disruptiva se encargaron de llevar a cabo diversas entrevistas para poder documentarlas en este proyecto. El resultado de todo ello es un mapa interactivo con más de 20 testimonios de adultos mayores. Este video es un breve resumen de todos ellos.

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1931 – 1979

Regímenes militares y represión

Regímenes militares y represión

Con el golpe de Estado al presidente ingeniero Arturo Araujo en diciembre de 1931, llegó a la presidencia el General Maximiliano Hernández Martínez.

Desde entonces, hasta el 15 de octubre de 1979, el país fue gobernado oficialmente por regímenes militares caracterizados por ser altamente coercitivos.

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1931 - 1944

General Maximiliano Hernández Martínez

General Maximiliano Hernández Martínez

El primer régimen militar fue el del general Maximiliano Hernández Martínez, quien ordenó la represión y Masacre de 1932, a raíz del levantamiento de indígenas, campesinos y comunistas.

Hernández Martínez se perpetuó en el poder durante trece años, durante los cuales predominaron las represiones a la oposición política, la falta de libertad de prensa y la ausencia de libertades individuales.

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1944-1948

General Salvador Castaneda Castro

General Salvador Castaneda Castro

Entre 1944 y 1948, tras la Huelga de Brazos Caídos que derrocó a Hernández Martínez, militares reformistas propiciaron un Golpe de Estado a Castaneda Castro en 1948.

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1950

Creación de la Constitución Política de El Salvador

Creación de la Constitución Política de El Salvador

El golpe de Estado al general Salvador Castaneda Castro en 1948 dio lugar a la redacción de una nueva Constitución Política en 1950, la primera en la historia salvadoreña que incluía derechos para los trabajadores, prestaciones sociales y contemplaba el voto femenino.

Los presidentes elegidos bajo el nuevo régimen constitucional fueron, el coronel Óscar Osorio Hernández y el teniente coronel José María Lemus, apostaron por la creación del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y el Instituto de Vivienda Urbana (IVU).

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1960

Golpe de Estado que derrocó al teniente coronel José María Lemus

Golpe de Estado que derrocó al teniente coronel José María Lemus

Con el derrocamiento del presidente Lemus terminaron los gobiernos militares del Partido Revolucionario para la Unificación Democrática (PRUD), que tuvo su origen en los hechos de 1948.

A raíz de esta crisis política se redactó una nueva Constitución Política en 1962, e inició una tercera etapa dentro de los regímenes militares, con los gobiernos del Partido de Conciliación Nacional (PCN).

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1961

Tercera etapa dentro de los regímenes militares

Tercera etapa dentro de los regímenes militares

A inicios de 1961 la Junta de Gobierno que derrocó al presidente José María Lemus prometió elecciones libres, sin partido oficial.

El Directorio Cívico Militar asumió el poder con un golpe de Estado e impuso la ley marcial, fallando a la promesa antes expuesta. Una manifestación de apoyo a la Junta de Gobierno fue reprimida. El nuevo gobierno fue constituido por los coroneles Julio Adalberto Rivera y Aníbal Portillo, junto con los civiles Feliciano Avelar, José Antonio Rodríguez Porth y José Francisco Valiente.

En diciembre de 1961 los coroneles Rivera y Portillo fundaron el Partido de Conciliación Nacional (PCN).

En abril de 1962 se realizaron las elecciones presidenciales y el coronel Julio Adalberto Rivera, al no tener contrincantes, asumió el poder.

El Partido de Conciliación Nacional (PCN) se caracterizó por escalar la represión y por mantenerse en el poder de forma fraudulenta.

En este período aparecieron los cuerpos paramilitares y los escuadrones de la muerte, y así se dio paso a las desapariciones forzadas y a las torturas.

El PCN se mantuvo en el poder hasta 1979, bajo el mandato del presidente Carlos Humberto Romero, quien fue derrocado el 15 de octubre, cuando también fue obligado a dejar el país. Este ha sido el último golpe de Estado ocurrido en El Salvador.

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